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Los miembros de la asociación de troiteiros "Río Furelos" no salimos de nuestro
asombro ante el nuevo desastre ocurrido en el río Catasol. Entre las 9,30 y las
10 de la mañana de este lunes, un camión cisterna cargado con 7000 u 8000 kilos
de alquitrán CR2 se precipitó al río catasol a unos cuatro kilómetros de su
desembocadura en el río Furelos. Zona esta, que ya había sido afectada por los vertidos
de purín de una explotación ganadera de porcino, denunciados por esta misma
asociación.
El camión permaneció varias horas volcado en el lecho del
río, ante el asombro e impotencia de los que allí estábamos, debido a la ausencia
de su conductor y de alguien responsable de la empresa que permitiese manipular
el camión. Finalmente tuvo que venir una grua especial desde Lugo para proceder a
su retirada, que no se produjo hasta pasadas las 4 de la tarde.
La Guardia Civil de Melide, la Guardia Civil de Tráfico, atestados, representantes de Medio Ambiente, la alcaldesa de Melide, el Concejal de Medio Ambiente, Proteción Civil, Aguas
de Galicia, bomberos de Arzúa... todos fueron testigos directos de la gravedad del
vertido,como también lo fueron los medios de comunicación avisados por miembros
de esta sociedad.
Retirado el camión en una góndola, y depositada la cisterna
en una bañera una vez autorizado por la Guardia Civil de Tráfico, se pudo
comprobar que casi toda la totalidad del alquitrán, unos 7000 kilos, quedaron en
el lecho del río. Al tratarse de un elemento altamente contaminante y viscoso, se
deposita en el lecho del río, en la flora, en la ribera, raíces y piedras del
fondo del río, al tiempo que se va descomponiendo en pequeñas manchas de óleo que
son transportadas por la corriente.
Por su gravedad y para minimizar los
efectos del vertido, las autoridades tomaron como primera medida de urgencia, unas
barreras de alcapas de hierba seca cedidas por miembros de la sociedad, colocadas
entre el punto del vertido y la desembocadura en el río Furelos a modo de filtro
de aguas,barreras que fueron colocadas por la tarde, cuando la mayor parte del
vertido ya había discurrido río abajo causando mortandad de truchas (se
recogieron más de setenta y seguramente mañana aparecerán más).
También se
avisó al concello de Santiso para que tomen muestras de agua en su playa fluvial
de Cornella por si en los proximos días se encontrasen elementos contaminantes
en el cauce del Ulla que desaconsejen el baño, por su parte los miembros de Medio Ambiente, consideran prioritario hacer una limpieza minuciosa del cauce, que
esperamos se haga en la mayor brevedad posible.
Si en el vertido del año
pasado era evidente la intencionalidad, en este caso aparenentemente se trata de
un desgraciado accidente, ya que todo parece indicar que estamos ante un acto de
negligencia, presuntamente realizado por la empresa subcontratada para el
asfaltado. El camión entre otras cosas tenía la ITV sin pasar y las ruedas en muy
mal estado y parece ser que solamente podía ser transladado por medio de
góndolas.
Por todo esto hablamos de posible negligencia y esperamos que se
depuren todas las responsabilidades que pudiese haber.
Texto y fotos: Asociación de troiteiros "Río Furelos"
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