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Los pescadores de salmones y truchas del Bidasoa temen que pueda suceder lo peor. Creen intuir que la temporada de pesca pende de un hilo como consecuencia de las obras que se llevan a cabo en la carretera N-121-A que discurre paralela al río.Sus temores se fundamentan en las declaraciones que ha realizado la consejera de Obras Públicas del Gobierno de Navarra, Laura Alba, en la última visita que ha efectuado para conocer el estado de los trabajos que se llevan a cabo. Alba pidió a los paseantes y también a los pescadores que no se acerquen a las obras. «Cuando sabemos que los trabajos exigen un corte, por seguridad procedemos a interrumpir el tráfico y ya está, pero sabemos que por las vías verdes y zonas peatonales las personas siguen pasando», señaló. De esa recomendación se puede desprender que, al menos en el tramo del río más cercano a los puntos donde se llevan a cabo voladuras controladas todas las semanas, podría restringirse la pesca tanto de truchas como de salmones. Se trata precisamente de una zona donde se concentran varios pozos salmoneros, a los que más acuden los pescadores. La respuesta a la pregunta que se realizan muchos amantes de la pesca en el Bidasoa podría llegar hoy. Esta mañana se reúne la consejera de Desarrollo Rural y Medio Ambiente, Begoña Sanzberro, con la Comisión de Pesca de Navarra. En principio, anunciará medidas para paliar la disminución de ejemplares de trucha en los ríos de la comunidad foral. Según los datos del departamento, la caída alcanza los 1.635 ejemplares por hectárea. Este valor supone que por primera vez desde 1992, primer año de elaboración de los muestreos, la población de truchas es débil y se encuentra por debajo del valor mínimo del rango considerado como normal o medio (de 2.000 a 4.000). El estudio del departamento de Medio Ambiente se ha llevado a cabo en sesenta puntos de la comunidad. Los pozos De confirmarse los peores augurios, la temporada del salmón corre serio peligro. El posible cierre afectaría a los mejores pozos salmoneros, entre ellos el de Endarlatsa, donde precisamente este año el irunés Nicasio Altuna capturó el primer ejemplar de la campaña cuando la veda llevaba abierta sólo dos horas y media. Es de recordar que la pieza capturada por el experimentado pescador pesó en la báscula nada menos que seis kilos y doscientos gramos. El pez, que medía 88 centímetros, fue vendido por 2.000 euros al restaurante El Campanu, de Ribadesella, en Asturias. Asimismo, el pozo de Cincuenta, el de Aiena, Elgorriaga, Kaia, Montoia y el de Las Nazas, también podrían verse afectadas por la posible restricción. No obstante, la solución definitiva llegará hoy tras el encuentro entre la consejera de Medio Ambiente de Navarra y la Comisión de Pesca de la comunidad. La temporada comenzará a finales de mes de marzo y concluirá en cuanto se pesque la pieza 50. En el caso de que no se alcance este cupo, se daría por finalizada el 15 de julio. En 2006 se capturaron 27 salmones en el Bidasoa. Fuente: Diario Vasco |