|
 Tras superar aquella crisis, el río convive hoy con la amenaza del alga tóxica.
Viernes, 1 de septiembre del 2006 en Caldas de Reis. Una fuerte explosión hacía temblar, a primera hora de tarde, el suelo de las casas y de las empresas cercanas a la nave de Brenntag en el lugar de As Veigas de Almorzar, en la parroquia de Bemil. En estas instalaciones situadas en una de las márgenes de la N-640 que enlaza Caldas con Vilagarcía, la multinacional alemana almacenaba y distribuía, a orillas del Umia, productos químicos.
Las llamas que destruyeron completamente la planta y que obligaron a desalojar a vecinos y trabajadores de otras empresas dieron paso a un vertido que contaminó varios kilómetros del Umia y que tiñó el cauce de un color azul turquesa. A la mortandad total de peces se sumó un grave problema de abastecimiento a O Salnés, que se salvó con éxito con la rápida construcción de una conducción alternativa de diecisiete kilómetros entre Caldas y Ponte Baión. Pese a la inversión millonaria, esta tubería, que sufrió más tarde los efectos de las riadas, no tiene uso. Un año después de aquella catástrofe, el Umia, uno de los ríos más castigados de Galicia, con oficialmente 114 vertidos, se enfrenta a otra amenaza, la del alga tóxica Microcystis aeruginosa. Una cianobacteria que aparece en aguas estancadas como las del embalse de Caldas y que prolifera en verano con el aumento de la temperatura del agua y de las horas de luz; de ahí el actual color verde del cauce y el nivel de alerta 2 decretado por la Consellería de Medio Ambiente en su protocolo de seguimiento. Cuando muere, el alga libera una toxina, la microcistina, que puede ser perjudicial para la salud en función de la concentración y del tiempo de exposición. De momento, el agua de abastecimiento es potable tanto en la villa termal como en O Salnés, aunque el baño en la playa fluvial de Caldas está prohibido desde el 22 de agosto. Volviendo a Brenntag, nada ha trascendido de la investigación abierta por el Juzgado de Instrucción número 2 de Caldas. La Xunta reclamó a la empresa ocho millones de euros por los gastos de todo el operativo tras el incendio y posterior vertido. El conselleiro Manuel Vázquez se reunirá el próximo martes en Cambados con el presidente la Diputación, once alcaldes y las firmas de abastecimiento para analizar la situación doce meses después. Brenntag trasladó provisionalmente su almacén logístico a Monçao, en Portugal. Los más afectados, los trabajadores, sufrieron un expediente de regulación de empleo aprobado por Traballo. El ex delegado de personal, Miguel Rey, ahora en paro, criticó el papel de esta consellería al tratarse «de una multinacional con recursos». Fuente: La Voz de Galicia |