¿Cuántas truchas habrá en un río la próxima temporada? ¿Será una buena o una mala campaña? Los pescadores tienen una cierta intuición para conocer cómo se les presentará el año, pero ahora existe un método totalmente objetivo, científico y, sobre todo, certero para determinar la dinámica de las poblaciones de salmónidos. Basta con medir el caudal de un río a finales de marzo y aplicar un modelo de ecuaciones matemáticas para predecir cuántas truchas vivirán en él en el futuro, lo que aporta también una herramienta fundamental y objetiva, que hasta ahora no se poseía, para regular el cupo de capturas y aplicar una gestión sostenible a las cuencas.
Este nuevo mecanismo científico que determina el número de salmónidos
ha sido probado con éxito por el investigador del Museo Nacional de
Ciencias Naturales (CSIC) Javier Lobón-Cervia, que ha trabajado durante
23 años para desarrollar y probar el modelo en el río Chaballos, en la
cuenca del Esva (Asturias). «El método funciona perfectamente», asegura
el científico, que ha publicado sus resultados en la revista científica
Freshwater Biology y que asegura que también puede ser extrapolable al
resto de los ríos cantábricos, incluidos los de Galicia. «El patrón
general -explica- es el mismo». Lo que se ha demostrado es que son los
factores ambientales, fundamentalmente el nivel de agua aportada por la
lluvia en primavera, los que determinan la mayor o menor presencia de
salmónidos en un río. La otra gran teoría apuntaba a que los peces
poseen mecanismos endógenos que les permiten regular las poblaciones de
forma natural como respuesta a una menor demografía en un momento
determinado . «Todo depende de la cantidad de agua, es la clave»,
apuntala Lobón-Cervia.
Si el caudal es pequeño, las poblaciones disminuirán su tamaño, ya que
los alevines no tendrán el espacio necesario para sobrevivir, tanto
para alimentarse como para gozar de un nivel de oxígeno adecuado. Si es
abundante, la campaña tampoco será buena, porque una excesiva velocidad
del agua arrastra a los alevines. Por contra, si el caudal es medio,
alrededor de 40 hectómetros cúbicos, el número de juveniles se maximixa
porque el espacio útil del río para las larvas de los peces es el
adecuado. Otro aspecto que determina la abundancia de salmónidos,
aunque en menor medida que la cantidad de agua, es la temperatura, que
regula el llamado arroyo embrionario, los dos meses que los huevos
fecundados permanecen en el caudal.
«Simplemente midiendo el río a finales de marzo -explica el
investigador- somos capaces de predecir cuántas truchas va haber dentro
de seis meses, de dos años, cuántas hembras se van a reproducir,
cuántas se deberían pescar. Tenemos controlada a toda la población».
Fuente: La Voz de Galicia
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