Las investigaciones policiales sobre el origen del vertido al río Anllóns que el hace unos días causó la muerte de centenares de truchas en un tramo de aproximadamente cinco quilómetros comprendido entre Meirama (Cerceda) y A Tenda (A Laracha) han cerrado el cerco en torno a dos posibles causas: las obras del AVE o una acción humana.
La hipótesis que cobra mayor fuerza es la referente a las obras del tren de alta velocidad, en concreto, al vaciado de algunas balsas de decantación que portaban productos contaminantes. Las balsas son compartimentos estancos anexos al lugar donde se realizan los trabajos que se crean para el depósito de materiales de obra como pueden ser productos químicos (y tóxicos) desechados de las voladuras. Las investigaciones apuntan a que el vaciado de los depósitos se realizó el pasado viernes en la parroquia de Meirama (Cerceda), lugar donde se realizan los trabajos, y que esos residuos llegaron al río Lines, que desemboca en el Anllóns.
La segunda de las hipótesis se refiere a la presencia intencionada de la mano del hombre, ya que en el paseo que varios ediles de la corporación, agentes de la Guardia Civil y técnicos de Aquagest realizaron el domingo por la mañana se encontraron una batería de camión. Este tipo de piezas son utilizadas para realizar descargas de energía en los ríos, puesto que las truchas mueren de manera inmediata y es mucho más fácil capturarlas.
Tras estos hechos, los vecinos han comenzado también a mostrar su desacuerdo con las consecuencias de la futura planta de hormigón que se está construyendo en el entorno para nutrir de cemento a las obras del tren de alta velocidad.
En estos días los servicios policiales están procediendo al análisis de varias muestras de agua, en función de cuyos resultados se instruirá la correspondiente denuncia y expediente administrativo que, según fuentes cercanas a la investigación, derivará en una sanción económica para el autor o autores de los hechos.
Mientras tanto, los trabajadores de Medio Ambiente procedieron a la retirada de las truchas que habían sido detectadas en la expedición del pasado domingo, la mayoría de las cuáles aparecieron en varios grupos diseminados en el discurrir el río a su paso por la parroquia de Soandres. Aún así, debido a la extensión contaminada, no se descarta que aparezcan nuevos peces muertos.
Fuente: www.elidealgallego.com