|
Los primeros pescadores
ocuparán sus puestos en los cotos salmoneros del Eo y el resto de los
ríos asturianos dentro de diez días para probar suerte en la primera
jornada de campaña en Asturias. Una temporada que para municipios como
San Tirso de Abres, en plena cuenca del Eo, supone una inyección de
vitalidad, de visitantes e ingresos para la familia hostelera.
En el 2004, 2005 y 2006 el Eo «regaló» el campanu, el primer
salmón del año, motivo de orgullo y sana competitividad entre los
pescadores. El año pasado el río registró 194 capturas, muy por detrás
del Narcea, con 634, o el Sella, con 609. No obstante, los pescadores
de la zona están satisfechos con el aumento registrado en los últimos
años.
La campaña crea expectativas, si bien también cierto miedo
por la falta de agua. «El río tiene muy bajo su caudal y eso limita y
acota las zonas de pesca», explican los entendidos. «Dentro de diez
días lo sabremos».
Otro aspecto de orgullo del Eo es la mejora en cuanto a
limpieza y normativa, si bien hay quejas sobre la repoblación. Los
pescadores indican que dependen de la Xunta de Galicia, pero apenas se
vierten alevines. «En cambio, los reproductores para todos los ríos
gallegos se recogen en el Eo», se quejan.
El agente de la guardería del medio natural Carlos González
considera que, en general, la situación del río ha cambiado para mejor.
Sus catorce años de servicio en el Eo respaldan su opinión sobre su
estado: «Creo que los últimos años no han sido malos, nos mantenemos y
no empeoramos, que es lo importante». González asegura que en su
primera etapa al cuidado del Eo fue testigo de un «desánimo
generalizado y abandono de la pesca», pero que hoy las cosas han
cambiado.
A su entender, en la actualidad hay una «actitud más favorable
hacia el río y se ha eliminado el furtivismo, que casi se había hecho
dueño de las aguas. Ahora incluso los pescadores te informan de los
problemas y creo que es el camino; la Administración debe trabajar muy
de cerca con quienes más conocen el río». Un problema, a su juicio, es
la falta de estímulos que vive el campo de la pesca deportiva. «No hay
incentivos, no se enseña a la gente joven a disfrutar del río y por eso
la mayoría de los pescadores son mayores», indica González.
Y mientras los pescadores preparan sus cañas, los empresarios
turísticos de la comarca se disponen a tenerlo todo listo para acoger
en sus establecimientos a los numerosos visitantes previstos. Y es que,
como explica el copropietario del complejo de agroturismo Amaído,
Enrique Rego, «nuestra temporada alta empieza en marzo y luego
empalmamos con el verano, así que hasta septiembre no paramos».
Cada año, al final de la temporada, hacen una entrega de
premios al pescador de más capturas y al encargado de capturar la
primera pieza de la campaña. Además, su restaurante es un verdadero
santuario de la pesca en San Tirso, repleto de enseres relacionados con
el mundo de la pesca, así como cientos de fotos y recortes de prensa.
«Cuando empezamos, en 1994, apenas si había pesca, el río estaba en
decadencia; ahora la cosa ha mejorado y llevamos cinco años bastante
buenos», matiza Rego. Fuente: La Nueva España |