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Herramientas del pescador: Hilos de pesca Imprimir E-Mail
Escrito por Senén Paz* y Juan Carlos Piñeiro**   
lunes, 23 de noviembre de 2009
 
INTRODUCCIÓN
 
Todo pescador estará de acuerdo en que si hay un componente determinante, factor desencadenante de tantos y tantos disgustos y por supuesto promotor destacado de incontables alegrías, es ese filamento que actúa de transmisor de sensaciones entre dos de los estados de la materia: la serpenteante agua del río y nuestra sólida muñeca.

Alguien dijo, y uno se apunta a la frase, que el hilo es al lance lo que el director a una orquesta. A pesar de ello es extraño observar el poco interés que despierta en determinados colectivos de pescadores, que se dan por satisfechos, con la somera explicación del diámetro y resistencia que nos ofrece el etiquetado. Por ello, deseamos colaborar con todos los pescadores y profesionales de la pesca ofreciéndoles una modesta opinión que esperamos resulte de utilidad. Poniendo en juego la experiencia tanto como pescadores (les garantizamos que tenemos más de 60 km. de diferentes tipos de hilos en la habitación de pesca) como profesionales que viven en y del mundo del plástico. La pesca de río es protagonista pero, por supuesto, la mayoría de las conclusiones son válidas para la modalidad de pesca marina.
   

LOS REQUERIMIENTOS
   
Nadie puede resolver un problema si no se plantea, por ello resulta clave establecer un criterio de requerimientos y exigencias a un hilo de pesca. Algunos de los que a continuación se mencionan se nos antojan vitales:
   
-Que nos permita pescar. Aparentemente esta sentencia parece una utopía, pero es claro que por muy buenas cualidades resistentes que tenga, si no nos permite lanzar o depositar el cebo/señuelo en el agua, todo lo demás sobra.
Se necesita la libre acción de manejo. Un lance con rizos e irregularidades en la línea produce una intensa sensación de frustración cuando se trata de conseguir un lance de ping-pong (este apartado es el responsable máximo del mencionado stock de hilos).
   
-Que tenga un diámetro adecuado a las características del resto del equipo para poder pescar con la máxima suavidad y permita la mejor acción a nuestro cebo o señuelo.
   
-Que tenga una resistencia a la tracción adecuada al diámetro, a la pieza perseguida y a las condiciones y características de la masa de agua.
   
-Que tenga una resistencia a la abrasión (roce) que nos permita poder pescar en lugares en donde abundan las rocas y piedras (¡qué frecuente!) sin que el hilo se rompa o quede seriamente dañado al primer contacto con estos componentes del lecho acuático, con las anillas de nuestra caña y/o con todo tipo de vegetación que nos rodea.
   
-Que tenga una resistencia al corte suficiente para que la posible rotura del aparejo no se produzca por el tijeretazo de la dentadura de un pez, sino por tracción.
   
-Que tenga baja memoria. Las características iniciales de pesca deben conservarse lo más posible a lo largo de, al menos, la jornada de pesca.
   
-Que tenga una resistencia al nudo (se trata del nudo que une la línea con aparejos, señuelos, anzuelos, no del nudo aleatorio) similar a la resistencia a tracción.

-Que la pérdida de propiedades por envejecimiento sean lo suficientemente bajas para que al pescador le pasen desapercibidas. Desgraciadamente esto no se da en la mayoría de los casos. Hay que tener en cuenta que el agua es un agente de envejecimiento químico muy severo (hay hilos que al cabo de una hora en agua pierden el 20-30 % de su resistencia en seco), si le añadimos el envejecimiento mecánico, fatiga, roces, etc., concluimos con que es casi un milagro terminar con el hilo (sobre todo de bajos diámetros) buenas condiciones al cabo de una jornada.
   
-Que los hilos cumplan con las especificaciones del fabricante, cosa que desgraciadamente en muchos casos no es así (véase anexo).
   
-Que tenga el color que mejor se adapte al medio. Aunque uno tiene dudas de su influencia en una jornada de pesca (estamos seguros de que el pez ve la silueta del hilo) psíquicamente pescamos mejor si creemos que el pez no lo ve.
   
   
LA OFERTA
   
Deliberadamente hemos señalado diez requerimientos que nos parecen muy importantes, si bien podrían simplificarse o aumentarse. La razón de tal número es la analogía aritmética con los mandamientos de la Ley de Dios, y que conduce a la misma moraleja: ¡no hay quien los cumpla!
   
No existe el filamento panacea, por tanto tendremos que elegir en función de nuestras propias características, estilos y formas de pescar y por supuesto de las exigencias de las aguas y tipos de peces pretendidos. Precisamente el objetivo número uno de este artículo es ayudar al pescador con esta difícil elección.
   
Para empezar debemos de definir los materiales que componen nuestros filamentos. Los componentes de los hilos de pesca son polímeros, macromoléculas sintéticas de gran tamaño (por referencia la masa molecular del agua es 18 y un polímero raramente baja de 60.000) obtenidas de la química del petróleo, a través de un complejo proceso de síntesis. Nuestros antepasados utilizaron hilos derivados del cáñamo y por supuesto de la seda, polímeros naturales, aunque sus propiedades, en conjunto, están muy por debajo de los artificiales.
   
Cuando a principios de la década de los cincuenta la celebérrima compañía norteamericana DuPont patenta un polímero con el nombre de nylon revoluciona el mundo (tal vez alguien recuerde las célebres medias de cristal, un nuevo hito en la moda femenina, basadas en este nuevo polímero). La pesca no se ausenta de la moda y la propia DuPont nos obsequia a los pescadores con el famosísimo STREN y se marca un punto de inflexión. Adiós a los nudos, adiós a los diámetros variables, adiós al secado, adiós a las eternas preparaciones... Desde aquella hasta ahora los hilos de pesca, como no podía ser de otra manera, han mejorado considerablemente, si bien alguna de las características iniciales, probablemente, se ha perdido.
   
   
UN POCO DE QUÍMICA
   
Como hemos dicho, el nylon es el nombre comercial de un polímero que químicamente se conoce con el nombre de poliamida. Consiste en una cadena formada por un gran número de eslabones y cada uno de ellos por un conjunto de átomos. Este eslabón se repite a lo largo de toda la cadena formando, a nivel macroscópico, el producto que conocemos. Ocurre, a veces, que el polímero se forma con dos eslabones químicamente diferentes. Por analogía se podría poner el ejemplo de una cadena con sólo eslabones de oro y otra con eslabones de plata y oro. El primer caso se llama homopolímero y el segundo copolímero. Por ello, no podrían llamarse nylons a los copolímeros aunque se aceptan por simplificación. Como no podría ser de otra manera, hay importantes diferencias en las propiedades. Los copolímeros son más resistentes a la tracción, mejor relación resistencia/diámetro, mucho más transparentes, mejor resistencia al nudo y permiten fabricarse en diámetros únicos, pero no todo son ventajas…
   
La Tabla 1 resume alguna de las características atendiendo a su macromorfología (monofilamentos/multifilamentos). Los monofilamentos utilizados son poliamidas, homo o copolímeros y fluorocarbonos (p.e. polifluoruro de vinil dieno). Por trenzar se pueden trenzar muchas cosas, por qué no un mechón de pelo, pero generalmente se utilizan poliolefinas (p.e. polipropileno) o unos tipos de específicos de poliamidas (aramidas).

Tabla 1

Tipos de hilos de pesca CARACTERÍSTICAS QUÍMICAS PROCESO DE FABRICACIÓN
monofilamentos Poliamidas (nylons) Homopolímeros Fundido en masa → Estiramiento→ Enfriamiento→ Bobinado
Copolímeros
Polifluoruros (fluorocarbonos) Polifluoruro de vinil dieno Fundido en masa → Estiramiento→ Enfriamiento→ Bobinado
multifilamentos Poliolefinas Polipropileno Trenzado de monofilamentos→ bobinado
Poliamidas Aramidas

 

TODAVÍA ALGO DE QUÍMICA Y MÁS FÍSICA 

Volviendo a las poliamidas está claro que este mundo es de los copolímeros. En la Tabla 2 se pueden observar cualitativamente algunas características comparativas.

Tabla 2

  Resist. Tracción Resist. al nudo Transp. Resist. Abrasión(*)
Limpieza
(Lance/
Presentación)
Relación Diámetro/
Tracción
Memoria
Homopolímero x x - xxx xxx x xxx
Copolímero xxx xxx xx xxx x xxx - → x
 (*) Depende también de otros factores.
     xxx: el mejor
       - : no recomendado
       
La mayoría de los pescadores suspiran por hilos de elevada resistencia a tracción (o relación resistencia/diámetro) pero si por el contrario, como a nosotros, esta cualidad no le enciende grandes pasiones, entenderá el porqué del más de medio siglo de existencia de algunos homopolímeros (Trilene XT, Máxima, Stren, etc). Los copolímeros tienen esas grandes cualidades de tracción, más por el proceso físico al que son sometidas que por la propia estructura química. Para producir el monofilamento tenemos que fundir el polímero y presionarlo para obligarlo a salir por la boquilla del diámetro requerido. Es como una churrera, los copolímeros salen aplicándose una presión sobre la masa del churro (relación de extrusión) mucho más elevada que si esta masa fuese de un homopolímero. Las consecuencias son hilos más finos y orientados. La Figura 1 esquematiza la orientación de un hilo en reposo, bajo tensión y vuelta al reposo.
Hilos para la pesca

Puede observarse que las cadenas no vuelven a ocupar su sitio primitivo. Esto se llama memoria y en el caso de los copolímeros es mucho más marcada, porque las cadenas han sido muy forzadas en la churrera. El resultado es un apreciable aumento a la tendencia a formar, bucles, rizos, espiras, etc. La memoria de un polímero es una característica inseparable e inherente a su gran tamaño molecular y morfología, que se manifiesta más o menos en función de su propia estructura y los requerimientos externos. Los hilos más rígidos y gruesos tienen menos memoria o se aprecia menos, pero siempre está ahí. Es obvio que si la fuerza a que sometemos un hilo es lo suficientemente baja para no cambiar la orientación de las cadenas en reposo (Figura 1), el fenómeno no se manifestará.


QUÍMICA + FÍSICA: CARACTERÍSTICAS

Llegados a este apartado y todavía sin apenas mencionar los fluorocarbonos y los trenzados, nos parece importante revisar la Tabla 3, en donde se ponen de manifiesto las características comparativas, nylons (homo/copolímeros), fluorocarbonos y trenzados. Las tablas comparativas son eso, tablas, que en el mejor de los casos tienen valor relativo entre ellas, lo cual no quiere decir que un determinado producto tenga que seguir las generalidades.

Tabla 3
 
 
NYLONS FLUOROCARBONOS TRENZADOS
Capacidad de lanzado xxx x x
Libertad y presentación señuelo xxx x → xx x→ -
Resist. Tracción xx x xxx
Resist. Tracción/Diametro xx x xxx
Resistencia a la abrasión xx → xxx x→ xx -
Resistencia al corte x xxx xxx
Memoria x xx xxx
Resistencia al nudo xx x x → -
Resistencia al agua x xxx xx→ xxx
Visivilidad x → xx xxx -
 
De acuerdo con la tabla adjunta, una conclusión cae en picado: es imposible elegir una línea única para todas las situaciones de pesca. No cabe duda de que los nylons ofrecen mayor versatilidad, pero un pescador no puede renunciar a ninguna de las ventajas que la ciencia y la técnica nos ofrecen. Como consecuencia de la estructura química y el proceso físico al que se someten, las propiedades varían sustancialmente y hay que medirlas. El valor de resistencia que se nos ofrece en el etiquetado de las bobinas, es la resistencia a tracción y es el resultado de la calidad de los eslabones que conforman las cadenas y de cómo se encuentran conformados. Se mide en un dinamómetro que atrapa el hilo entre dos mordazas. El ensayo se inicializa y se mide simultáneamente la resistencia del hilo y la deformación hasta la rotura.

Diferente cuestión es la resistencia a la abrasión. Esta propiedad depende, fundamentalmente, de la energía, rugosidad superficial del hilo y naturalmente de la cohesión interna de las cadenas y como siempre del diámetro. Elevado grado de pulido superficial y baja energía de superficie reducen el desgaste (los hilos que al pasar por las anillas hacen ruido, tendrán una pobre resistencia al desgaste y lanzarán poco). Para la medida utilizamos una rueda abrasiva, de características normalizadas, que gira sobre un pivote conectado a un cuenta-vueltas. Un extremo del hilo a ensayar se ata a un punto fijo y se suspende un peso (200 g, en nuestro caso) en el otro extremo. Aproximadamente en el punto medio se hace un bucle sobre la muela abrasiva y el dispositivo se arranca. El cuenta-vueltas se para cuando el hilo se rompe. Obviamente a medida que aumenta el número de vueltas hasta la rotura, mayor resistencia a la abrasión.

Otras propiedades físicas interesantes son la capacidad de lance en seco/mojado, resistencia al nudo, la limpieza (en el lance) y la resistencia al corte. Algunas de ellas pueden ser indirectamente estimadas a través de parámetros conocidos. Una mayor resistencia a la abrasión implica generalmente mayor capacidad de lance para un diámetro dado. Una línea elástica suele añadir buena resistencia al nudo, sin embargo aumenta la memoria; por esos los fluorocarbonos, y sobre todos los trenzados, son los que tienen menor memoria. Los hilos “duros”, como los anteriormente citados, proporcionan la mayor resistencia al corte, propiedad que siempre resulta engorrosa y delicada de medir.

Hay tener precaución con la acción de la luz solar sobre los hilos, pero sin exagerar. Una cosa es dejar, indolentemente, una bobina de hilo expuesta al sol que achicharra nuestro coche y otra muy diferente es ir a pescar en días soleados. Este efecto es despreciables frente al envejecimiento por acción de pesca en su conjunto, agua incluida, claro está.

Por último unas líneas sobre la visibilidad. Para ser invisible tenemos dos opciones: eres como el medio, o te camuflas con él. Si en un entorno dado un objeto situado en su interior no perturba la trayectoria de la luz con respecto al resto del entorno, será invisible. Esto no le ocurre al nylon que desvía de forma más acentuada un rayo de luz que el agua, por tanto trazará su silueta a ojos de un observador. Si el observador es un pescador la silueta aparecerá más marcada que para un pez, porque el índice de refracción del aire es 1, el del nylon 1.5 y el del agua 1.3. La opción que nos queda es la del camaleón, igualar el color del medio. Esto en el mar es relativamente factible por ser un medio quasi-homogéneo. Un cilindro de aluminio pulido y que sumergimos suspendido a una cierta distancia de la costa y a una profundidad dada, refleja la luz por igual en todas direcciones y se mezcla con el medio, haciéndose invisible. Este fenómeno se llama efecto espejo, y es muy utilizado por muchos peces para hacerse “invisibles” a sus depredadores. Por eso la merluza, sardina, xurel, lubina, salmón y un larguísimo zoológico marino tienen esta característica de “plata puro”.
El río es un medio muy errático, nada simétrico: diferentes profundidades, piedras de colores, diferentes geometrías….. Un fluorocarbono cumpliría con la primera condición, tiene gran analogía óptica con el medio, su índice de refracción es similar al agua pero, como hemos dicho, el nylon necesita recurrir a los colores para camuflarse, pero… ¿qué colores? Depende de su orientación con respecto al río o, si se prefiere, de nuestra forma de pescar. Si pescamos puramente perpendicular al lecho, un hilo transparente es la mejor elección. Si preferimos pescar a fondo y paralelo al lecho, sin duda los marrones y amarillos son los predominantes. Si pescamos próximo o en superficie el color a elegir será el del día: azul para días despejados, grises para nublados o verdes si la arboleda así lo dictamina. Si uno no está muy obsesionado con este tema utilice un amarillo/marrón claro, que cumple en un vasto espacio de condiciones. No hay que olvidar el verde claro en ríos fríos, muy oxigenados, especialmente a principios de temporada.


EL APAREJO IDEAL

Asumiendo que esto no existe, no cabe duda que podemos hacer aproximaciones muy interesantes teniendo en cuenta un precepto que nos ha dado excelentes resultados: “El mejor hilo, no es más resistente, es el que mejor se comporta”

Desde luego un nylon (homo/copolímero) de un diámetro no superior a 0.18 - 0.20 mm de un color adecuado, cumple con la práctica totalidad de las expectativas de un pescador de truchas en las aguas de nuestra geografía. Si Vds. están, como alguno de nosotros, muy condicionados con el lance, la presentación y la habilidad, sin lugar a duda utilice un nylon clásico (homopolímero). Como hemos dicho, los copolímeros tienen mejores cualidades mecánicas, pero para colocar apropiadamente una lombriz, una mosca o una pequeña cucharilla (en general cualquier cebo o señuelo)  en un día de verano a pleno sol y en un palmo de agua, un adecuado nylon no tiene competencia. Hoy día se ha puesto de moda los hilos trenzados que ofrecen una excepcional relación resistencia /diámetro y se utilizan en la línea principal en sustitución de nylons. Nada que objetar, especialmente en espacios abiertos (embalses, lagos, playas, etc.), teniendo en cuenta su alta visibilidad, capacidad de lance y una resistencia a la abrasión totalmente deplorable, tanto si la comparamos con cualquier monofilamento como si establecemos una relación entre su excelente tracción y abrasión.

A pesar de lo mucho que se ha mejorado, no recomendamos (¡al día de hoy!) los fluorocarbonos como línea principal, para carretes de lanzados fijos, en cualquiera de sus modalidades. Su suavidad y tacto dejan mucho que desear frente a los nylons. Pero debo reconocer que pese a mi reiterada resistencia en su uso, cada día me hago más adicto a este producto para bajos de línea. Tienen unas cualidades que aunque ya señaladas en la Tabla 3, merecen destacarse. Máxima resistencia al agua, lo cual nos permite afrontar una jornada de pesca sin pérdida de propiedades por este efecto (¡importantísimo!), resistencia al corte por la dentadura de un pez del orden de 4/5 veces la de un nylon (la primera publicidad que yo conocí de los fluorocarbonos, en 1998, era algo así como...nuevo hilo a prueba de mordisco). Muy baja visibilidad en agua, sin duda y para los preocupados por este aspecto ningún hilo compite con ellos. Utilizados indistintamente como terminal en pesca de trucha y reo, pero nunca con diámetros superiores a 0.20mm, son joyas. Diámetros superiores producen vibraciones un tanto aceradas, que restringen los movimientos del cebo /señuelo, sobretodo si estos son de pequeño tamaño. El atado al anzuelo de pata es muy delicado, el fluorocarbono se autocorta. Si el sistema de pesca requiere plomado, mejor utilizar un moldeable espiral que un rígido perdigón. Contrariamente, y dado la excelente resistencia a la fatiga y al agua de este polímero, el atado a un anzuelo ojal es, por su fiabilidad y durabilidad, simplemente excepcional.

Sólo un par de cosas más con respecto a los fluorocarbonos. Desconfíen siempre de las gangas, estos hilos tienen su precio, busquen una marca de prestigio, y si tienen duda de lo que le están ofreciendo, utilicen un mechero y la llama producida en el hilo tiene que extinguirse instantáneamente, una vez apartado el mechero. En caso contrario no es un fluorocarbobono.


CONCLUSIÓN

Llegado a este punto, debemos resaltar que el mercado ofrece al pescador una gran cantidad de hilos de pesca y alguno se adaptaría, sin duda, a las necesidades de un pescador, pero desde la posición del lector, hay una inmediata pregunta: ¿cómo sé yo que este o aquel hilo que me venden en la tienda se adapta a mis necesidades y cumple con los requisitos preconizados?

Esta pregunta no tiene una fácil respuesta, sin disponer de un adecuado laboratorio, pero nos parece obligatorio ofrecer una orientación, por muy cualitativa que sea:

-Echen un vistazo al anexo para tener una idea de orden de magnitud de resistencias.
-Desconfíe de monofilamentos que ofrecen inusuales resistencias para un diámetro dado (p.e. un hilo de 0.20 mm raramente superará, y tampoco interesa, los 3 kg).
-Desconfíe de los hilos que tienen tendencia a formar bucles cuando se extraen de la bobina portadora.
-No utilice su dinero para comprar más resistencia de la que necesita.
-Un hilo equilibrado, de una resistencia real de 2-2.5 kg cumplirá con la mayoría de los casos de pesca de trucha en ríos españoles (este dato es creíble en hilos de 0.18-0.20 mm).
-Si es Vd. pescador de truchas con cebo sumergido busque colores amarillos, marrones y verdes y descarte transparentes.
-Si es Vd. pescador de mosca seca/ahogada una magnífica opción son los homopolímeros (su suavidad no tiene parangón). Existen hoy en día magníficos fluorocarbonos, piense en ello (aunque puede empeorar la presentación mejorará enormemente la resistencia al tijeretazo por dentadura y, por supuesto, la resistencia al agua).
-Si es Vd. pescador de cucharilla (u otros señuelos) busque hilos que su caída libre desde la bobina sea perpendicular al suelo.
-Los hilos trenzados proporcionan una excepcional resistencia a la tracción/diámetro, ¿lo necesita? En lagos, playas, embalses, espacios abiertos, no tienen competencia, pero recuerde que su resistencia a la abrasión puede ser hasta mil veces inferior a un monofilamento con la misma resistencia a la tracción.
-En modalidades de pesca donde bajos diámetros son necesarios, los fluorocarbonos son una opción a considerar. Su resistencia al agua es única y su visibilidad la más baja en oferta.
-Si su modalidad de pesca es el cup busque diámetros muy finos (copolímeros transparentes, fluorocarbonos).
-Para pescar salmónidos que son conocidos por su elevada capacidad combativa (reo, salmón) el mercado ofrece una amplia gama de diámetros, tipos y resistencias. De acuerdo con la experiencia uno diría que al salmón le importa mucho más la presentación (pero tenga en mente que el salmón pica cuando le gusta, le da la gana y le parece bien, independientemente de lo que piense el pescador) que el color y el diámetro del hilo. Esta idea es, generalmente, válida para salmones recién entrados en el río, pero otra cuestión completamente diferente es tentar a un salmón, ya marrón, en agua parada de un pequeño río, sin protección de obstáculos y que le da por saltar en todas formas y direcciones, invadiendo incluso nuestra propia posición. Semejante situación es como para echarse a temblar (deportivamente hablando claro), pero a veces (con este pez hay que aclarar que a veces) un pequeño señuelo o cebo presentado sin respirar (para no disturbar) en compañía de un hilo de trucha, hace maravillas (¡qué deporte!). Desde luego el pescador tendrá que atenerse a las consecuencias de su intrepidez.
-La pesca marina ofrece tal cantidad de modalidades, situaciones, formas y estilos de pesca, que para ser medianamente claro, necesitaríamos dedicarle un amplísimo capítulo y por tanto, un par de apuntes. Si es Vd. pescador de roca y busca, literalmente a punta de caña, peces con una bien armada dentadura (sargo, pargo, dorada, dentón, etc) un fluorocarbono no tiene parangón (¡cuidado con el atado del anzuelo y con la colocación del plomo!). Ya hemos mencionado la enorme resistencia al tijeretazo y hay que añadir una resistencia al agua salada, que ninguno de sus competidores alcanza. Si por otra parte prefiere la pesca desde playa o embarcación y suele utilizar diámetros gruesos, los copolímeros pierden la ventaja de su elevada resistencia en diámetros finos y a partir de aproximadamente 0.30-0.35 mm apenas mejoran a los homopolímeros y estos ofrecen las ventajas ya mencionadas.

No queremos terminar sin hacer hincapié en el anexo. Es un larguísimo trabajo, íntegramente llevado a cabo en nuestro laboratorio y nunca publicado. Son unos diez años midiendo parámetros que han originado más de cuatro mil tests… toda una historia. Es probablemente uno de los mayores, sino el mayor, trabajo comparativo de hilos de pesca que jamás se haya llevado a cabo y naturalmente, sin presunción alguna, tenemos que sentirnos orgullosos. Podemos equivocarnos (cada valor es una medida de cinco determinaciones) y por supuesto algunas mediciones pueden variar de bobina a bobina, como de hecho puede verse, en el anexo, pero el consumidor no puede consentir las diferencias (a veces abrumadoras) entre lo declarado por el fabricante y/o distribuidor y lo obtenido. Hay un dato que sistemáticamente se repite y en cierto modo avala nuestras determinaciones. La práctica totalidad de los hilos americanos testados son de una abrumadora fiabilidad. En general declaran valores más bajos (en tracción) que los obtenidos por nosotros y las variaciones en diámetros siguen la misma trayectoria. ¿Qué ocurre? Pues que declarar para un hilo de 0.20mm una resistencia de 4 lb., es sinónimo de rechazo por parte del pescador. Desde luego las tendencias están cambiando y cada vez se ofrecen unos hilos con características de suavidad, fiabilidad y baja memoria (recordemos que no existe memoria cero), pero todavía el factor resistencia vende muy bien.

Este trabajo está hecho por dos pescadores que absurdamente algún sector de la sociedad ha declarado antagonistas. Nada más lejos de la realidad. Estamos abiertos a aclarar cualquier duda a nuestro alcance independientemente de la persona o pescador que nos lo solicite. No añadamos más presión sobre nuestro sufrido entorno. Pesque y deje pescar a aquellos que “deportivamente” no piensen como usted. El respeto mutuo es el único seguro deportivo de armonía y convivencia. Ello, sin duda, ayudará a conservar lo poco que nos queda.

SUERTE Y BUENA PESCA.
 
CLICK EN LA IMAGEN PARA VER LA TABLA DE RESULTADOS.
Tabla de resultados.

*Senén Paz es doctor en Ciencias, Master en Polímeros; miembro de la Academia de las Ciencias de New York; miembro de la ACS (Asociación Americana de Química); Premio Galicia a la Innovación Empresarial (año 2000); Premio “Ignacio Ribas Marqués” a la innovación y divulgación científico-técnica concedido por Colegio Oficial de Químicos de Galicia (año 2003); investigador principal en varios proyectos de I+D; autor de más de cincuenta artículos científicos en ámbito internacional y nacional y múltiples participaciones en congresos y conferencias.
Es pescador de lombriz y acérrimo defensor de esta modalidad de pesca que practica en España y otros países. A lo largo de su vida ha capturado unas 25.000 truchas, 2300 reos y casi 900 salmones.

**Juan Carlos Piñeiro es auxiliar técnico de laboratorio, Premio Galicia a la Innovación Empresarial (año 2000); Premio “Ignacio Ribas Marqués” a la innovación y divulgación científico-técnica concedido por Colegio Oficial de Químicos de Galicia (año 2003); y responsable de la sección de ensayos mecánicos del departamento de I+D de GAIRESA.
Es pescador “sólo a mosca” y montador de alguna de ellas, que han sido probadas con gran éxito en pesca de salmón en diversas excursiones de pesca al extranjero.
Senén
Senén
Senén
AGRADECIMIENTOS
Los autores agradecen profundamente a GAIRESA todas las facilidades y ayudas recibidas para llevar a cabo los ensayos mecánicos. Tampoco queremos olvidar a los responsables de dos tiendas de pesca locales (Arpón y Domingo) que nos han facilitado desinteresadamente algún hilo cuando quisimos incluirlo en la lista de tests.
 
 
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Autores: Senén Paz y Juan Carlos Piñeiro.
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Modificado el ( lunes, 23 de noviembre de 2009 )
 
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