En este mini-tutorial intentaré explicar, paso a paso, cómo construir nuestros propios peces artificiales “a medida” utilizando materiales básicos y sin necesidad de comprar herramientas especializadas. La idea de construir yo mismo mis propios peces artificiales surgió de la frustración de tener que usar peces artificiales “standard” para pescar en los ríos que frecuento habitualmente. El razonamiento es el siguiente: Si un pescador de mosca crea y personaliza sus artificiales según el río/zona en la que pesque, ¿por qué no hacer lo mismo con los señuelos de spinning?. En algunas ocasiones ciertos modelos de peces artificiales tienen grandes diferencias de volumen entre distintos tamaños del mismo modelo. ¿Por qué no crear un tamaño intermedio a nuestro gusto, con el color, el peso o la forma que nosotros consideremos adecuada?. Con un poco de paciencia lo conseguiremos, y os aseguro que es bastante sencillo.
Los materiales que necesitaremos son los siguientes: -Madera de balsa. Se utiliza normalmente para maquetación. Es una madera blanda y muy ligera, que se suele vender en pequeños listones. -Juego de cuchillas. -Lija de grano fino. -Masilla para madera. -Loctite. -Alambre. -Alicates. -Pinturas al gusto de cada uno (yo utilizo esmaltes). -Epoxi. -Una plancha de plástico para fabricar los “baberos”. Lo primero que debemos hacer es cortar un bloque de madera de balsa ligeramente más grande que el tamaño final de nuestro señuelo y comenzaremos a rebajarlo con nuestra cuchilla dándole, aproximadamente, la forma que deseemos. Lo haremos de forma bastante tosca, ya que el acabado final del cuerpo se lo daremos a base de lijar bien toda la superficie. Es importante cuidar la simetría del pez, ya que este es un aspecto fundamental para que navegue correctamente. Lo miraremos de frente para comprobar que ambos lados son simétricos y que no existen deformaciones que puedan perjudicar la hidrodinámica. Una vez que tengamos todo el cuerpo del señuelo bien lijado lo abrimos verticalmente, intentando que las dos mitades sean más o menos simétricas, es decir, lo más al medio que podamos. Una vez abierto por la mitad tendremos que calar un poco la zona donde irá nuestro alambre. No es necesario esforzarse demasiado, ya que la propia maleabilidad de esta madera hará que se adapte con sólo hacer un poco de presión con los dedos. Cogeremos el alambre y lo doblaremos dándole la forma de nuestro señuelo, haciendo una curvatura para el ojal de la cabeza, otra para el ojal del vientre y otra para la cola. Yo hago estos ojales doblando el alambre sobre una pequeña punta y ayudándome con un alicate, para que sea lo más redondo posible. El resultado será algo parecido a esto:  Forma de doblar el alambre
El siguiente paso es colocar el alambre en el surco que ya hemos hecho en el interior de nuestro pez. En este punto, tendremos en cuenta que los ojales deben de sobresalir del cuerpo del pez lo suficiente como para pitar y barnizar el artificial sin que queden demasiado ajustados. Es preferible que queden algo largos, ya que taparemos las irregularidades y daremos la forma final con la masilla para madera. Con el alambre colocado en su lugar definitivo, sólo tendremos que aplicar unas gotas de Loctite para fijarlo y para cerrar el pez, apretando con los dedos durante unos segundos. Ya tenemos la forma de nuestro futuro “Rapala”. Ahora aplicaremos la masilla de madera sobre las rebabas y huecos que nos quedarán en la base de los ojales y lijaremos todo el conjunto de nuevo.  Seccion del pez, antes de colocar el alambre  Sección del pez, con el alambre ya colocado.  Aplicar la masilla en la base de los ojales Ahora vamos a ocuparnos del babero. Este es un tema delicado, porque aunque existen, no es fácil conseguir baberos prefabricados, así que tendremos que recurrir a cualquier lámina de plástico que podamos cortar y lijar a nuestro antojo. Yo personalmente utilizo las tapas y los laterales de cajas de plástico de las utilizadas para guardar señuelos (las hay baratas en Decathlon ;)) porque son relativamente fáciles de manipular. Cortaremos el babero con la forma que deseemos y lo lijaremos. Para guiarnos podemos usar un Rapala original y hacernos una idea del tamaño y forma que tendremos que darle al nuestro, siempre en consonancia con el tamaño de nuestro pez. Haremos una ranura entre el ojal del vientre y en ojal de la cabeza para colocar el babero, teniendo en cuenta lo siguiente: -Debemos dejar alguna holgura para corregir cualquier posible desvío en la colocación -Es muy importante que esta ranura sea lo más perpendicular posible a la longitud del pez. Miraremos el pez desde arriba, abajo y lo laterales para comprobar que está PERFECTAMENTE colocado. -Ángulo del babero: Cuanto más horizontal (y largo) sea el babero más profundizará nuestro pez. Un artificial estándar deberá llevar el babero en un ángulo de unos 45 grados aproximadamente para navegar a unos palmos de la superficie. La experiencia os dirá cuál es el tamaño y ángulo adecuado para colocar el babero según que usos queráis darle a vuestros artificiales. Cuando tengamos el babero perfectamente colocado, aplicaremos un par de gotas de loctite y lo fijaremos. Bien. Ahora sólo nos quedaría el acabado final. 
Pintamos toda la superficie de madera con tapaporos, o en su defecto, con cola blanca de carpintero rebajada con agua al 50% y esperamos a que seque. Ya sólo nos queda pintar. Aquí es donde damos rienda suelta a nuestra imaginación y damos nuestro toque personal al señuelo. Una vez lo hayamos pintado lo protegemos con una buena capa de epoxi, o con un par de capas de un buen barniz (una buena opción es usar el barniz que se utiliza para la madera de la cubierta de algunos barcos, que es muy resistente). Dejamos secar y, finalmente, colocamos las poteras en nuestros ojales. Y listo. Ya tenemos finalizado nuestro pez artificial. Sólo nos queda pasárselo por delante a un truchón de dos o tres kilos, pero eso ya es más complicado de explicar…
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